Asunto: La Divinidad de Jesucristo Vindicada (Nº2)
Fecha: , 31 de Octubre, 2004  16:03:46 (+0100)
Autor: Autor www.cristianismo-primitivo.org <autor @......................org>

 

¿EN EL NOMBRE DE QUIEN?

En el A.T., Yahveh fue reconocido corno Señor. La palabra griega kyrios, empleada en la Septuaginta para traducir el hebreo Adonai, Señor, es el mismo título dado a Jesús en el N.T. Esto difícilmente puede considerarse casual, como tampoco lo es el hecho de que Padre e Hijo son llamados igualmente despotés, «Soberano absoluto» (cf. Lc. 2:29 con 2 P. 2: l).

El señorío de Cristo es descrito como supremo (Mt. 28:18; Ro. 14: 10s; Fil. 2:9-1 l). Así como los profetas del A.T. se consideraban a sí mismos siervos de Yahveh (v.g., 1 S. 3:9s; Am. 3:7), los apóstoles del N.T. se consideraron a sí mismos siervos de Jesucristo (Ro. 1: 1; 2 P. 1: 1; Jud. l). Esto no significa que el ser de Yahveh deba ser unívocamente identificado con la persona de Jesús, es decir, no implica que sólo Jesús sea Yahveh pero si que su señorío en el N.T. es comparable al de Yahveh en el A.T., como el mismo Señor enseñó (Mt. 22:41-43; Jn. 13:13; cf. 2 Ti. 1:18).

Es llamativo el hecho de que el nombre de Yahveh no se encuentra en el N.T. excepto formando palabras compuestas como «aleluya» (alabad a Yahveh o «Jesús» (Yahveh es salvación, o Yahveh salvará). Los Testigos de Jehová (y ciertos judaizantes actuales) afirman que el nombre de Yahveh fue suprimido deliberadamente por copistas cristianos del N.T., aunque no dan ninguna causa razonable para semejante supresión. De este modo, cuestionan la autoridad y la fidelidad de las Sagradas Escrituras para sostener sus peculiares doctrinas. Cabría preguntarles: si el N.T. no es fidedigno en este punto, presuntamente tan importante, ¿qué hace suponer que sea confiable en otros aspectos?

El Nombre que está sobre todo nombre, según el N.T., es el nombre de Jesús (Fil. 2:9-1 l); éste es el nombre que los discípulos predican (3 Jn. 7), a pesar de las prohibiciones y amenazas (Hch. 4:17s; 5:40). Los creyentes estaban gozosos de haber sido considerados dignos de sufrir por este Nombre (Hch. 5:41), el único Nombre en el cual hay salvación (Hch. 4:12; 1 Co. 6:11) y perdón (1 Jn. 22). Debe recalcarse que en la Biblia el nombre se asocia estrechamente con lo nombrado; el nombre de una persona es lo que la persona es, e invocar un nombre es llamar a aquel cuyo nombre se invoca. Por esto, la significación que en el N.T. se le da al nombre de Jesús, análoga a la que en el A.T. se le daba al nombre de Yahveh, es extremadamente elocuente con respecto a las creencias de los discípulos en la divinidad de su Maestro.

La declaración «Jesús es Señor» es básica para la fe cristiana. Si esto fuera todo, uno podría pensar que en el N.T. el título «Señor», tal como se aplica a Jesucristo, carece de las implicaciones de Divinidad que tenía en el A.T. Sin embargo, un somero examen del N.T. demuestra todo lo contrario: el título Señor se aplica tanto al Padre (o a la "Trinidad") corno al Hijo (cf. v.g., Mt. 1:224:7, 10; 5:33; Lc. 1:6 9, 11, 32; 4:19; 20:37; Hch. 3:22, Lc 20:41-44; Mr. 1:3; Mt. 28:6; Jn. 20:28; Hch. 2:36; 7:59; 9:6; Ro. 1:3; En el Apocalipsis, títulos de Dios que da Isaías (Is 41:4; 44:6; 48:12) se aplican tanto al Padre como al Hijo."

La presencia de Jesucristo con su pueblo (Mt. 18:20; 28:20) nos recuerda la presencia de Yahveh con su pueblo del A.T. (v.g., Éx. 13:21; Dt. 20:4; Jos. 1:9 17); la mano de Jesús está con sus discípulos y contra sus enemigos (Hch. 11:20s; 13:1 l), como la mano de Yahveh lo estuvo en el A.T. (v.g., 1 R. 18:46; Esd. 7:6; s. 12:15).

¿En el nombre de quién debemos alabar, bendecir, ordenar o bautizar? En el A.T., la respuesta era invariablemente: en el nombre de Yahveh. En cambio, la falta de uniformidad del N.T. en este punto es muy sugestiva, como lo demuestran los siguientes ejemplos:

1. En Mt. 28:20, Jesús ordena a sus discípulos que bauticen a los nuevos creyentes en el nombre del Padre, del Hijo y del Espíritu Santo. Sin embargo, leemos en libro de los Hechos que muchos fueron bautizados «en nombre de Jesucristo» (Hch. 2:38; 10:48).

2. En Hch. 16:16-18 la joven esclava poseída por el espíritu de adivinación gritaba: «Estos hombres son siervos del Dios Altísimo...», pero Pablo la exorcizó «en nombre de Jesucristo».

3. Si bien en muchos casos de bendiciones el Padre se antepone al Hijo, también ocurre al revés. En 2 Co. 13:14, el orden es «la gracia del Señor Jesucristo y el amor de Dios y la comunión del Espíritu Santo» (cf. Gá. 1:1). Por otra parte, varias cartas concluyen con bendiciones en el solo nombre de Jesús (1 Co. 16:22s; Gá. ;18; Fil. 4:23; 1 Ts. 5:28; Flm. 25; 2 P. 3:18).

(“La Divinidad de Jesucristo vindicada: Señor mío y Dios mío”, Dr. Fernando D. Saraví, Ed. CLIE, 1989 Terrassa, Barcelona. Pags. 31-33)

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