Asunto: La Divinidad de Cristo Vindicada nº 6
Fecha: , 27 de Noviembre, 2004  10:21:59 (+0100)
Autor: Autor www.cristianismo-primitivo.org <autor @......................org>

 

Estimados hermanos,

Desde que comencé con esta serie de mensajes (Divinidad de Cristo) y otros en la misma línea publicados en ciertos foros de Internet, me he visto sometido a un "acoso y derribo" por parte de ciertos elementos judíos y judaizantes (en realidad dos personas) que pasa por llamadas amenazantes a mi casa, llamadas anónimas a mi casa a altas horas de la madrugada y otro tipo de situaciones así.

Les ruego pues que oren por que estos mensajes que tanto molestan al enemigo de la fe cristiana -que a mi humilde juicio usa a esos desgraciados que se rebajan al vil estado de amenazadores y perturbadores de la paz de una familia- para que produzcan su fruto. Oren por mí y porque la justicia humana haga su obra al respecto de las llamadas.

El autor.

CRISTO COMO CREADOR E IMAGEN DE DIOS

San Juan afirma que todo fue creado por medio de (dia) Cristo (Jn. 1:2), y en Apocalipsis 3:14 le llama el Origen (RVA) de la creación de Dios. Pablo dice que Cristo es «el primogénito (gr. prototokos) de toda creación. Porque en El fueron creadas todas las cosas, (tanto) en los cielos (como) en la tierra, visibles e invisibles... todo ha sido creado por medio de El y para El. Y El es antes de todas las cosas, y en El todas las cosas permanecen» (Col. 1:15-17; cf. Sal. 119:91).

La misma enseñanza puede hallarse en la carta a los Hebreos: (el Hijo), «por medio de quien hizo también et mundo», «sostiene todas las cosas por la palabra de su poder» (He. 1:2s; cf. vv. 10-12). Aquí, como en las enseñanzas de Juan y de Pablo, Cristo es claramente distinguido de la Creación de Dios: no es parte de ella, ella fue hecha por medio de Él, Él esta por encima de todo Io creado. Debido a todo esto, y también al hecho de que Io que ha sido creado lo ha sido para El, el «heredero de todas las cosas» (He. 1:2), es que Jesucristo es llamado el Primogénito de la Creación (Col. 1:15; cf. He. 1:6). Si los escritores del N.T. hubiesen querido enseñar que Jesucristo fue creado antes que todas las otras cosas creadas (como tendenciosamente traduce la TNM de los Testigos de Jehová en Col. 1:16s), perfectamente podía haber empleado la palabra prôtoktistos, que significa «primero en ser creado».

El término Primogénito en este contexto es un titulo que implica plenos derechos de propiedad, soberanía y preeminencia; en He. 1:6 se le llama simplemente «el Primogénito», sin otra aclaración. Bartels está completamente acertado cuando escribe:

«Como titulo de honor para Jesús, prôtotokos expresa mis claramente que casi cualquier otro (titulo) la unidad de la voluntad y de los actos salvíficos de Dios: "el primogénito de toda la creación", "el primogénito de los muertos" (Col. 1:15, 18), "el primogénito entre muchos hermanos" (Ro. 8:29; cf. He. 12:23). Creador y Redentor son una misma cosa, el todopoderoso Dios en Jesucristo, "el primero y el Ultimo", "el principio y el fin", quien liga a los suyos consigo mismo desde la eternidad, y es la seguridad de la salvación de ellos, si permanecen en Él... en el hombre Jesucristo, Dios ha traído a su clímax su divino poder y su gloria (Col. 1:19s), y le ha permitido a la Iglesia participar de ellos».

Como Hijo Único de Dios, Jesús es Dios, como su Padre; como Primogénito, tiene poder y autoridad sobre la creación, sobre la vida y la muerte, y sobre su Iglesia (Jn. 8:35; Hch. 3:15; 5:31; Ro. 8:29; He. 2:10; 3:5s; 12:29; Ap. 1:5).

Es muy ilustrativo comparar Io que san Pablo dice de Dios en Ro. 11:36 con Io que dice de Jesucristo en Col. 1:16; el apóstol emplea similares preposiciones griegas en ambos casos:

Dios 

Jesucristo

Porque de (ek) Él y por (dia) Él y para (eis) Él son todas las cosas...

 

Porque en (en) à fueron creadas todas las cosas... todo ha sido creado por medio de (dia) Él y para (eis) Él.

Sostener, como Io hacen los Testigos de Jehová (y actualmente ciertos falsos judíos y judaizantes de corte Ebionita), que «este Hijo "Primogénito" participó con Jehová en crear todas las demás cosas»" no contribuye a negar la divinidad de Jesucristo, sino, por et contrario, a afirmarla. Este se debe a que la Biblia enseña que la creación fue hecha de Dios, por Dios y para Dios. Yahveh estuvo solo en esta tarea; la Santa Trinidad no necesita ayuda alguna en esta inmensa tarea, como está claramente escrito: «Así dice Yahveh, tu redentor, el que te formó desde et seno. Yo, Yahveh, Io he hecho todo, yo, solo, extendí los cielos, yo asenté la tierra, sin ayuda alguna» (Is. 44:24).

Jesucristo es también descrito como la misma imagen de Dios, aquel en el cual mora corporalmente la plenitud de cuanto Dios es (Col. 1:15, 19; 2:9). Pablo dice que somos iluminados por el conocimiento de la gloria de Dios en el rostro de Cristo (2 Co. 4:4-6). En Hebreos se dice de Jesús que es «el resplandor de su gloria y la expresión exacta (gr. charakter) de su naturaleza...» (He. 1:3). Sobre este versículo, et profesor Bruce comenta:

«Él es la misma imagen de la sustancia de Dios —la impronta de su ser—. Así como la imagen y la inscripción de una moneda corresponden exactamente al molde... Io que Dios es esencialmente, se hace manifiesto en Jesucristo»

y qué quiere decir el apóstol Pablo cuando en Col. 2:9 afirma que en Jesucristo la plenitud de Dios habita en forma corporal ¡Difícilmente podría imaginarse una declaración de la divinidad de nuestro Señor mis fuerte que ésta! Barry subraya que «aquí casi cada una de las palabras es enfática» En et griego se lee:

en autei katoikei (en él mora, tiene su hogar) pan to plerôma (la mis completa plenitud) tes theotetos (de la Deidad = Dios) somatikos (corporalmente)

En un diccionario de términos teológicos de autoridad reconocida, J. Stafford Wright dice:

«theiotes (Ro. 1:20) significa deidad: "La naturaleza invisible de Dios, a saber, su poder etemo y su deidad han sido claramente percibidas en las cosas que han sido hechas"... theotes, deidad, divinidad (Col. 2:9), es una palabra más fuerte y se utiliza como sustantivo abstracto para theos (Dios) en relación con la encarnación».

Por Io tanto, la solemne declaración de Col. 2:9 no puede ser torcida: o se rechaza, o se acepta en todo su valor;El apóstol afirma que en el cuerpo glorificado de Jesucristo, Dios habita verdadera, permanente y plenamente!

En Filipenses 2:5-11 Pablo describe tres estadios sucesivos en la existencia de Jesucristo

  Preexistencia divina y «vaciamiento (cf. Jn.1:1, 14, 18; He. 1:1-12) Aunque existía en forma de Dios, no consideró el ser igual a Dios como algo a qué aferrarse, sino que se despojó a sí mismo tomando forma de siervo
2º Encarnación y humillación (cf. He. 2:7, 9; 2 Co. 8:9)  haciéndose semejante a los hombres. Y hallándose en forma de hombre, se humilló a sí mismo, haciéndose obediente hasta la muerte, y muerte de cruz.
Exaltación (cf. Mt. 28:20; Ro. 14:11)  Por lo cual Dios también le exaltó hasta lo sumo, y le confirió el nombre que es sobre todo nombre, para que al nombre de Jesús SE DOBLE TODA RODILLA de los que están en el cielo, y en la tierra, y debajo de la tierra, y toda lengua confiese que Jesucristo es Señor, para gloria de Dios Padre.

 La mención de la preexistencia de Jesús «en forma de Dios» señala insoslayablemente la Divinidad del Hijo. En el v. 7 el apóstol dice que Cristo «tomó forma de siervo», con Io cual se refiere sin duda a que se hizo hombre (v. 8), un verdadero y perfecto miembro de la raza humana (aunque sin pecado, He. 4:15). Ahora bien, si las expresiones «tomar forma de siervo»,y «hallarse en forma de hombre» significan que Cristo adquirió una verdadera naturaleza humana, la expresión análoga y paralela, que «existía en forma de Dios», no puede significar otra casa que «era Dios». Por ello, algunas versiones como la BJ traducen «el cual, siendo de condición Divina...». Si Jesucristo no hubiese sido Dios, no hubiera podido despojarse del modo de existencia divino, parque nunca Io hubiera tenido. Además, es necesario subrayar et contexto en el que se halla inserto este profundo y bellísimo himno cristológico: los vv. 1-5 de Filipenses 2 son un llamado a la generosidad y al renunciamiento que Pablo hace a todos los creyentes. Para subrayar su enseñanza, et apóstol pone al Señor Jesús como supremo modelo de renunciamiento y de generosidad, una generosidad precisamente caracterizada por la renuncia voluntaria a aquello que por pleno derecho le pertenecía,- a saber, el «ser igual a Dios». Por amor a nosotros, el Señor dejó temporalmente aquella forma inefable de existencia; con igual renunciamiento deben proceder los creyentes (v. 4), no buscando su propio interés, sino el del prójimo. Lo anterior no significa, por cierto, que en la encamación Jesucristo haya dejado de ser Dios, del mismo modo que en su actual estado de glorificación el Señor tampoco ha dejado de ser hombre.

En 1 Timoteo 2:5 Jesucristo es llamado el Mediador entre Dios y los hombres. Para que esta mediación pudiera tener lugar, Cristo tuvo que hacerse hombre. Pero, en cambio, El no necesitó hacerse Dios (si esto fuera posible), pues ya lo era por naturaleza. A propósito, Io antedicho es una de las ideas fundamentales de la carta a los Hebreos: Jesucristo es nuestro perfecto Sumo Sacerdote según el orden de Melquisedec —el sacerdote es esencialmente un mediador— porque ÉL es tanto Dios como hombre. En Hebreos 1 se subraya fuertemente su perfecta Divinidad, mientras que en 2:5-18 se describe claramente su perfecta humanidad. Estos capítulos constituyen la base teológica para el resto de las enseñanzas de la carta.

(“La Divinidad de Jesucristo vindicada: Señor mío y Dios mío”, Dr. Fernando D. Saraví, Ed. CLIE, 1989 Terrassa, Barcelona. Pags. 47-53)

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