
"[Los ebionitas] utilizan únicamente el evangelio que es según San
Mateo y rechazan al apóstol Pablo, llamándole apóstata de la Ley. Pues
los ebionitas, sirviéndose solamente del evangelio que es según San
Mateo, se dejan persuadir por él y no piensan rectamente del Señor".
"A otros el maligno demonio, no pudiendo arrebatarles de su dedicación para con el Cristo de Dios, se los hizo suyos al encontrarles algún otro punto débil. Los primeros fueron llamados ebionitas acertadamente, pues consideraban a Cristo de un modo pobre y bajo. Creían que era un hombre simple y común, que iba justificándose a medida que crecía en su carácter, y que nació como fruto de la unión de un hombre (José) y de María. Les parecía indispensable cumplir la Ley, como si no pudieran salvarse con la sola fe en Cristo y una vida conforme a ella.
Además de éstos, existieron otros (quizás los Nazarenos) con el mismo nombre que estaban libres de las cosas absurdas de los anteriores. No rechazaban el hecho de que el Señor naciera de una virgen y del Espíritu Santo, pero, del mismo modo que aquellos, no confesaban que ya preexistía puesto que Él era el mismo Dios, el Verbo y la Sabiduría. También volvían a la impiedad de los primeros, principalmente cuando, como ellos, se afanaban en honrar el culto a la Ley escrita.
También creían que se habían de rechazar definitivamente las epístolas del apóstol Pablo, al que llamaron apóstata de la Ley, pero hacían uso exclusivo del llamado "Evangelio de los Hebreos", ignorando los demás.
Guardaban el sábado (como los primeros) y toda la conducta judaica, pero el domingo observaban prácticas parecidas a las nuestras en memoria de la resurrección del Salvador.
Por esta causa de estos hechos llevan esta denominación, porque el apelativo ebionita expresa la pobreza de su mentalidad, pues los hebreos llaman con ese nombre al pobre" ("Historia Eclesiástica" Eusebio de Cesarea, Libro III, cap. 27, Págs. 178-179. Ed. Clíe, 1988, Terrassa, España)
Las últimas noticias que se tienen de ellos proceden de fechas tardías como el siglo V d.c., así Epifanio habla de ellos a principios de dicho siglo en los siguientes términos:"Está en poder de los Nazarenos el Evangelio según San Mateo, completísimo, y en hebreo (Se trata de un texto como hemos dicho en caracteres Hebreos pero en lengua Aramea judaica). Pues entre ellos se conserva, sin duda, todavía éste tal como fue compuesto originariamente, en caracteres hebreos. Lo que no sé es si han suprimido las genealogías desde Abraham hasta Cristo".
Jerónimo, traductor de la Biblia a la lengua común (el Latín) llamada por eso "Vulgata" dice de ellos hacia el año 420 d.c. lo siguiente:"Como podemos también leer en el Evangelio Hebreo, el Señor habla a los discípulos diciéndoles: "Nunca estéis contentos sino cuando miréis a vuestro hermano con amor".
"Pero quien leyere el Cantar de los Cantares y entendiere que el esposo del alma es el Verbo de Dios, y diere crédito al evangelio publicado según los Hebreos, que recientemente hemos traducido en el que, refiriéndose a la persona del Salvador, se dice: "Hace poco me tomó mi madre, el Espíritu Santo, por uno de mis cabellos-", no tendrá reparo en decir que el Verbo de Dios precede del Espíritu, y que, por tanto, el alma, que es esposa del Verbo, tiene por suegra al Espíritu Santo, cuyo nombre entre los hebreos es de género femenino, RUAH."
"También el evangelio llamado según los Hebreos, traducido recientemente por mí al griego y al latín, del que Orígenes se sirve con frecuencia, después de la resurrección refiere lo siguiente: "Mas el Señor, después de haber dado la sábana al criado del sacerdote, se fue hacia Santiago y se le apareció. (Pues es de saber que éste había hecho voto de no comer pan desde aquella hora en que bebió el cáliz del Señor hasta tanto que le fuera dado verle resucitado de entre los muertos). Y poco después: Traed, dijo el Señor, la mesa y el pan. Y a continuación se añade: Tomó un poco de pan, lo bendijo, lo partió y se lo dio a Santiago el justo, diciéndole: Hermano mío, come tu pan, porque el Hijo del hombre ha resucitado de entre los muertos" (Cf. Mt. 28; I Cor. I5, 7)"
"Aun el texto mismo hebreo se conserva hasta hoy en la biblioteca de Cesarea, que el mártir Pánfilo formó con muchísimo empeño. También a mí, los Nazarenos que viven en Berea (Alepo), ciudad de Siria, y que se sirven de este libro, me proporcionaron ocasión de copiarlo. En el cual es de notar que, siempre que el evangelista, ya por cuenta propia, ya poniéndolo en boca del Salvador, aduce testimonies del Antiguo Testamento, no sigue la interpretación de los 70, sino la antigua Hebraica. Entre los cuales están aquellos dos: "De Egipto llamé a mi Hijo" y "será llamado Nazareno"."
"Ignacio ... escribió ... a los de Esmirna y a Policarpo en particular. En esta carta se aduce un testimonio acerca de la persona de Cristo, sacado del evangelio recientemente traducido por mí, en estos términos: "Yo a mi vez pude verle en su propia carne después de la resurrección, y estoy convencido de que vive. Y cuando se dirigió a Pedro y a los que con él estaban, les dijo: Palpad y ved que no soy un fantasma sin cuerpo. Y al momento le tocaron y creyeron""
"En Belén de Judea: Es éste un error de los copistas, pues creemos que el evangelista dijo, como leemos en el texto hebreo, "de Judá", y no de Judea"
"En el evangelio llamado según los Hebreos se encuentra mahar, que quiere decir de mañana, en lugar de sobresustancial; de manera que el sentido resulta así: "Danos hoy el pan de mañana", esto es, el del futuro."
"En el evangelio hebreo según San Mateo se dice: "Danos hoy el pan de mañana", esto es, danos hoy el pan que vas a darnos en tu reino."
"En el evangelio usado por Nazarenos y Ebionitas (que recientemente hemos traducido del hebreo al griego y que la mayoría llaman el auténtico de San Mateo), este hombre que tiene la mano seca, se dice ser un albañil, y se le describe pidiendo socorro con estas exclamaciones: "Era albañil y me ganaba el sustento con mis manes; te ruego, ¡oh Jesús!, que me devuelvas la salud para no verme obligado a mendigar vergonzosamente mi sustento" (Cf. Mt. 12,9-13).
"En el evangelio que usan los nazarenos encontramos escrito, en lugar de hijo de Baraquías, "hijo de Joyada"."
"Este (Barrabas), que había sido condenado por rebelión y homicidio, se interpreta "hijo de su maestro" en el evangelio llamado según los Hebreos."
"En (ese) evangelio, que repetidas veces hemos mencionado, leemos que "el arquitrabe del templo, de tamaño extraordinario, se rompió y se partió"."
"Y en el evangelio escrito con caracteres hebreos leemos, no que se rasgó el velo del templo, sino que "se vino abajo el arquitrabe del citado templo, cuya magnitud causaba admiración"."
"Mas según el evangelio escrito en lengua hebrea, leído por los Nazarenos, "descenderá sobre él toda la fuente del Espíritu Santo. El Señor es espíritu; y donde el espíritu del Señor, allí está la libertad...""
"Y a propósito, en el evangelio del que hace poco hicimos mención, encontramos escrito: "Y sucedió que, cuando hubo subido el Señor del agua, descendió toda la fuente del Espíritu Santo, descansó sobre El, y le dijo: Hijo mío, a través de todos los profetas te estaba esperando para que vinieras y pudiera descansar en ti. Pues tú eres mi descanso, mi Hijo primogénito, que reinas por siempre"" (Cf. Mt. 3,16-17).
"Pues como los apóstoles le tuvieran por un espíritu, o como dice el evangelio que entre los hebreos leen los Nazarenos, "por un fantasma sin cuerpo..."" (Cf. Lc. 24, 39)
Y en el evangelio que acostumbraron a leer los Nazarenos, según los Hebreos, se cuenta entre los crímenes mayores el haber causado "tristeza al alma de su hermano".
"En el Evangelio según los Hebreos, que fue escrito en lengua caldea y siríaca, mas con caracteres hebreos, del que se sirven hasta hoy los nazarenos, según los apóstoles, o, como prefiere la mayor parte, según San Mateo, conservado en la biblioteca de Cesárea, se cuenta esta historia: "He aquí que la madre del Señor y sus hermanos le decían: Juan el Bautista bautiza en remisión de los pecados; vayamos (también nosotros) y seamos bautizados por Él. Mas El les dijo: ¿Qué pecados he cometido yo para que tenga que ir y ser bautizado? De no ser que esto que acabo de decir sea una ignorancia mía" (Cf. Mt. 3,IIss.). Y en el mismo libro: "Si pecare, dice, tu hermano de palabra y te diere satisfacción, recíbele siete veces al día. Díjole Simón, su discípulo: ¿Siete veces al día ? Respondió el Señor y le dijo: Te digo que sí, y aun setenta veces siete. Puesto que aun en los mismos profetas, después de haber sido ungidos por el Espíritu Santo, se han encontrado faltas"" (Cf. Mt. I8,2I-22; Lc. I7,4·)
Existen numerosos testimonos sobre los Ebionitas y los Nazarenos hasta bien entrado el s.VI d.c. Respecto a qué fue de ellos, esta cuestión es un misterio, aunque se supone que desaparecieron con las invasiones islámicas del s. VIII d.c.