¿ANTISEMITISMO CRISTIANO EN LOS PRIMEROS SIGLOS?

"Vosotros adoráis lo que no sabéis; nosotros adoramos lo que sabemos; porque la salvación viene de los judíos." (Jesucristo, en Juan 4:22)

"Porque vosotros, hermanos, vinisteis a ser imitadores de las iglesias de Dios en Cristo Jesús que están en Judea; pues habéis padecido de los de vuestra propia nación las mismas cosas que ellas padecieron de los judíos" (Apóstol Pablo, en 1ª Tesalonicenses 2:14)

El 23 de Febrero del 156 d.c. Policarpo, Obispo de Esmirna, y discípulo en su juventud durante años del mismísimo apóstol Juan, fue mártir de Jesucristo al morir quemado. En el acta de su martirio, escrita poco después de su muerte, el autor, un cristiano llamado Marción, que asistió al hecho, describe como tras la confesión de ser cristiano, "toda la multitud, tanto de gentiles como de judíos que vivían en Esmirna, clamó con ira incontenible y grandes gritos: Este es el maestro de Asia, el padre de los cristianos (...) y la multitud comenzó a recoger en obradores y baños leña y haces, y los judíos en especial ayudaron, según acostumbran"

Para ser fieles a la historia, no podemos negar que en los comienzos del cristianismo, la oposición que ciertos sectores del pueblo judío levantaron contra la nueva "secta judía", fue grandísima, como nos cuenta el mismo libro de los Hechos de los Apóstoles. Siendo en un principio una mera cuestión entre facciones opuestas del judaísmo (no olvidemos que la primitiva iglesia, durante gran parte del siglo I estuvo compuesta exclusivamente de judíos), que pudiéramos comparar a las crueles guerras de religión acaecidas tras la reforma protestante entre gentes que se decían cristianas. La oposición que el judaísmo rabínico (fariseos) y el helenizante (los saduceos a los que el Talmud llama "herejes") presentan contra el judaísmo mesiánico, es común entre facciones diferentes de cualquier otra religión (no sabemos nada de la opinión de la otra corriente del judaísmo del s. I, la Esenia). El apóstol Pablo, que años después de su encuentro con Jesús en el camino de Damasco, se confiesa "fariseo e hijo de fariseos" ante el Sanedrín (Hechos 23:6-13), es claro ejemplo de esto.

Opiniones como las de Gustavo D. Perednik, (de la Organización Sionista Mundial y profesor del Instituto Rothberg de la Universidad Hebrea de Jerusalem, que en su curso "La Naturaleza de la Judeofóbia" dictado en las Universidades de Jerusalem y de Buenos Aires) que atribuyen al Nuevo Testamento un carácter judeófobo, no pueden ser tomadas en cuenta para un lector independiente del texto Bíblico, más si se entiende que el Nuevo Testamento no está escrito por "cristianos" en el sentido actual del término, sino por judíos "ortodoxos" de una nueva corriente dentro del judaísmo: la Mesiánica (en contraposición a la actual Rabínica). Para ser sinceros y fieles a la verdad, el Talmud, libro en el que toma su sustento religioso el actual judaísmo rabínico (y sublime y digno de leer y ser estudiado en muchos de sus contenidos), es un libro con durísimas acusaciones contra Jesús y el cristianismo: así, Jesús estaría hoy en el infierno en un tormento de excrementos hirvientes junto con Balaam y el emperador Tito, dice también que Jesús es un bastardo nacido de la unión adúltera entre María y un legionario romano llamado Pantera, que Jesús fue un mentiroso y un hechicero, etc.

En todo caso entendemos con profunda pena que siglos de antisemitismo y crímenes contra los judíos por parte del romanismo hagan que los judíos actuales no quieran ni oír hablar de Jesús, pero podemos decir también que el rechazo de parte de la nación hebrea hacia Jesús es muy anterior a dichas persecuciones y matanzas lamentables hechas en el nombre de un falso "cristo" romano y no de Yehoshua HaMashiah ben Elohim (Jesús el cristo, el Hijo del Dios de Israel)

Podemos dar fecha al nacimiento del antijudaísmo "cristiano", sin entrar, por falta de espacio y tiempo en un estudio más profundo. Será hacia mediados del siglo II cuando el Obispo Melitón de Sardis (Iglesia a la que el Apocalipsis dedica las peores palabras, ver Apoc. 3:1) escribe su homilía "Sobre la Pascua", es en este texto donde podemos decir que nace lo que ha sido llamado por muchos "la errónea Teología del Reemplazo", esto es, tras la venida del Mesías de Israel, el pueblo judío lo ha rechazado, por lo cual ha dejado de ser "Pueblo de Dios", y en su lugar, la iglesia gentil se ha convertido en el "Israel de Dios". Esto contradice totalmente las enseñanzas del apóstol Pablo en los capítulos 9, 10 y 11 de la epístola a los romanos, donde se enseña que es precisamente por que el Pueblo de Dios ha rechazado al Mesías por un cierto tiempo, que los gentiles hemos podido participar de la ciudadanía de Israel, y ser injertados en el tronco del olivo que es el Pueblo de Dios.

Melitón de Sardis es el primero que habla del "Deicidio", dedicando palabras encendidas contra Israel, especialmente en la segunda parte de su homilía. En la primera habla del Antiguo Pacto y del Pueblo de Israel como "modelos", diciendo: "Precioso era el modelo antes de la realidad; admirable la Parábola antes de la interpretación. Dicho de otro modo: tenía el pueblo (de Israel) su valor antes de que la Iglesia fuera fundada, y era la Ley (de Moisés) admirable antes de que brillase el Evangelio" (Melitón de Sardes: "Sobre la Pascua", Ed. Sígueme S.A. Salamanca, 1991). Estas palabras contradicen no solo lo dicho por Pablo en lugares como Romanos 9, 19 y 11, sino las mismas palabras del salvador Jesús cuando dijo: "Vosotros adoráis lo que no sabéis; nosotros adoramos lo que sabemos; porque la salvación viene de los judíos" (Juan 4:21) y "No penséis que he venido para abrogar la ley o los profetas; no he venido para abrogar, sino para cumplir. Porque de cierto os digo que hasta que pasen el cielo y la tierra, ni una jota ni una tilde pasará de la ley, hasta que todo se haya cumplido" (Mateo 5:17).

A pesar de lo dicho arriba, no podemos asegurar a ciencia cierta por su escrito que Melitón sea antisemita o antijudío, ya que su disputa es meramente teológica (y en el contexto de la redacción del Talmud que hemos mencionado arriba), sin embargo su enseñanza será la excusa más que la base para toda una teología dispensacionalista y antijudaica que se desarrollará en los siglos posteriores.

No olvidemos que en la época en que se escribió su homilía, aún había una gran cantidad de creyentes de origen judío entre las iglesias gentiles y que la iglesia de Jerusalén, compuesta íntegramente por judíos, y huída de la ciudad tras la destrucción del templo del 70 d.c. aún era floreciente, pese a las reticencias posteriores de algunos escritores cristianos que la tildan de extraña (de esta iglesia conocemos que existe, al menos hasta bien entrado el siglo V en Decápolis, una comunidad más o menos numerosa de judíos creyentes en Yeshua, y que por sus prácticas de la Ley mosaica, eran tenidos por heréticos por los escritores cristianos contemporáneos. Su rastro se pierde en las nieblas de la historia).

Será en los siglos posteriores, cuando la filosofía griega y las influencias de la cultura gentil se fueron infiltrando en la iglesia, y especialmente tras la "conversión" del emperador Constantino a principios del s.IV, que perdiendo el cristianismo su identidad original judía, se levantaron escritores que hoy son tenidos por santos por Roma y que dedicaron hacia los judíos palabras que nada tienen que envidiar por su violencia a las dichas siglos después por los dirigentes nazis. Así, serán precisamente estos escritores de finales del s. IV quienes hablarán contra los judíos y el judaísmo no desde la mera disputa teológica, sino con palabras de claro contenido judeófobo. Nos referimos a hombres tenidos por "santos" por la iglesia de Roma como Juan Crisóstomo, Agustín de Hipona, etc.

"Verdad digo en Cristo, no miento, y mi conciencia me da testimonio en el Espíritu Santo,  que tengo gran tristeza y continuo dolor en mi corazón. Porque deseara yo mismo ser anatema, separado de Cristo, por amor a mis hermanos, los que son mis parientes según la carne; que son israelitas, de los cuales son la adopción, la gloria, el pacto, la promulgación de la ley, el culto y las promesas; de quienes son los patriarcas, y de los cuales, según la carne, vino Cristo, el cual es Dios sobre todas las cosas, bendito por los siglos. Amén" (Apóstol Pablo, en Romanos 9:1-5)

Si quieres saber más:
Estudio: "El Carácter Judío del Nuevo Testamento"
Estudio: "¿Ha rechazado Dios a Israel?"
Estudio: "El Mesías Judío"
Estudio: "Ruptura entre judaísmo y cristianismo"

J. P. V.
Solo Dios es Sabio

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